¿Cómo puede ayudar el CBD para el dolor crónico?

Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP), el dolor se define como «una experiencia sensorial o emocional desagradable asociada a un daño tisular real o potencial, o descrita en términos de dicho daño».

En todo el mundo, el dolor es una de las causas más frecuentes de consulta médica y tiene una gran influencia en la calidad de vida y el funcionamiento general del paciente.

Es un síntoma subjuntivo ya que cada paciente lo siente en una intensidad diferente teniendo su propio umbral de dolor. Este umbral depende tanto de la parte sensorial que indica que algo en el cuerpo está alterado, como de la parte biológica-somática donde influye la dimensión psíquica y la interpretación personal.

Se clasifica, según su duración en el tiempo, en agudo y crónico.

El dolor crónico se caracteriza por durar más de 3-6 meses, puede persistir aunque la causa haya desaparecido, y puede subclasificarse en dolor nociceptivo (causado por un tejido inflamado o dañado que activa nociceptores en un sistema nervioso intacto) y dolor crónico neuropático (causado por una lesión o disfunción del sistema nervioso).

Debido a la elevada prevalencia del dolor y al difícil control analgésico de ciertos tipos de dolor (por ejemplo, el dolor crónico y el neuropático), uno de los objetivos fundamentales de la investigación farmacológica es la búsqueda de nuevos fármacos analgésicos que presenten ventajas sobre los ya existentes.

El descubrimiento del sistema endocannabinoide y su revelación como sistema neuromodulador central y periférico han llamado la atención sobre su potencial terapéutico como moduladores del dolor, especialmente en enfermedades como el cáncer, la esclerosis múltiple o la fibromialgia, entre otras.

El CBD como analgésico

Aceite natural de CBD elaborado por Laboratorios Canalanza
Aceite natural de CBD elaborado por Laboratorios Canalanza

Las propiedades analgésicas del CBD se deben básicamente a la presencia de receptores CB1 (y en menor medida CB2, y TRPV) a nivel del sistema nervioso central y periférico. 

Un estímulo de dolor llega a través de las vías nerviosas a la médula espinal y desde allí se transmite a las áreas del cerebro relacionadas con el procesamiento del dolor.

El CBD provoca la activación de los receptores cannabinoides presentes tanto en la médula como en el cerebro que inhiben la transmisión de estas señales dolorosas.

A nivel periférico, además de inhibir la transmisión de señales, la activación del CB2 reduce la liberación de mediadores proinflamatorios en el lugar de la lesión.

El sistema endocannabinoide se localiza frecuentemente junto con el sistema de control del dolor más potente y conocido: el sistema opioide. Ambos están presentes en las principales estructuras implicadas en la transmisión del dolor y se ha observado un efecto sinérgico entre ambos sistemas en el control del dolor.

En base a estos datos, se puede concluir que la administración conjunta de CBD con opioides podría potenciar el efecto analgésico, ofreciendo además ventajas de seguridad, ya que de esta forma se reduce la cantidad necesaria de opioides y, en consecuencia, la aparición de efectos secundarios debidos a los mismos.

¡Nos vemos en el próximo artículo!

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